La sabiduria que podemos encontrar en los refranes de toda la vida

Cuando hablamos de refranes tenemos que tener claro que son dichos populares que solemos utilizar a menudo sobre todo las personas mayores con el fin de inculcar algo interesante en la persona de quien se lo está diciendo. Muchas personas quizás se puedan preguntar incluso para que sirven sin darse cuenta que se trata de un legado importante que hemos estado heredando de generación en generación y que en muchos podemos encontrar grandes dotes de sabiduría que igual nos pueden servir de mucho en cualquier momento de nuestra vida. Y es que son muchos los refranes que podemos encontrar y cuanto más nos adentremos en pueblos pequeños nos daremos cuenta que mucho más, quizás los más jóvenes que viven en las grandes ciudades son los que menos los han oído quizás algunos nunca y la verdad que cuando vayan faltando nuestros abuelos será una práctica que se dejará de utilizar, de hecho en muchos sitios podremos decir que ya se encuentra más que perdida.

Y es que los refranes son populares por el hecho de haberlos utilizado en gran medida, era una manera que tenían nuestros ancestros a referirse a cualquier cosa, por ejemplo cuando madrugaban el decir ¡a quién madruga Dios le ayuda! O al sentarse alrededor de una mesa a comer decir ¡oveja que bala pierde bocado! Y como estos un sinfín que utilizaban en su vida diaria cuando hablaban con el resto de la gente del pueblo. Acostumbrada a oírlos en casa de mis abuelos o en casa de mis padres la verdad que me preocupaba bastante que se llegaran a perder de verdad por lo que decidí acudir al colegio de mis hijas y hacer la propuesta de los refranes que consistía en que todos los niños tuvieran que hacer un trabajo relacionado con los refranes y su significados de manera que todos y cada uno de los niños pudieran saber de primera mano lo que eran y lo que significaban.

Pues debo decir de primera mano que no solo los profesores estaban encantadísimos con la propuesta sino que los padres también, el que más y el que menos los conoce y los ha escuchado en su infancia lo suficiente para no poder olvidarlos. Sin duda nos encontramos ante miles de años de sabiduría popular que por nada debemos dejar que se vayan de nuestros recuerdos.